La
coordinación entre cooperantes, uno de los mandatos
de la Declaración de Estocolmo, ha sido impulsada y
potenciada en Honduras, en gran medida, por el trabajo sistemático
del G-16.
La coordinación entre los miembros del G-16,
ha logrado establecer un importante intercambio de información,
promovido la complementariedad entre diversos cooperantes y
ha reducido la duplicación de esfuerzos entre estos.
Un diálogo abierto, liderado por el Gobierno, con
una amplia participación ciudadana, es clave para la
armonización de donantes y la alineación de la
cooperación internacional con las prioridades y necesidades
nacionales.
Por ello, el Grupo de Seguimiento, guiado por las Declaraciones de París y Accra, y proximamente la de Busán en Noviembre de 2011, ha impulsado una constructiva e inédita
dinámica de trabajo con el Gobierno y la Sociedad Civil
en la región latinoamericana.